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Ulrike Voelcker nos deleita este año con un nuevo modelo.
Esta vez nos presenta un abanico en encaje de Chantilly. Esta pieza une tradición, elegancia y adaptabilidad en un solo proyecto. Inspirado en la delicadeza del encaje francés clásico, este diseño destaca por la ligereza de su fondo, y la riqueza de sus motivos florales. Cada elemento de este diseño ha sido cuidadosamente pensado para crear una composición equilibrada y visualmente refinada.
Una de sus principales características es su capacidad de adaptación a distintos tamaños de varillas. El patrón ha sido diseñado de forma flexible, permitiendo ajustarlo a diferentes estructuras sin perder proporción ni estética. Esto facilita tanto la reutilización de varillajes antiguos como la elección de nuevos soportes con medidas variadas. La curva del diseño se integra perfectamente con la apertura del abanico, garantizando una caída natural del encaje y un acabado elegante.
Los motivos florales constituyen el eje central de la pieza. Podemos apreciar pequeñas flores repartidas por el encaje. En la parte central vemos una flor principal, mas grande y con una parte ombrée para resaltar la parte exterior y los petalos de la misma. El abanico tiene en su parte central una hoja grande que corona el principio de un lazo que con sus partes ombrées marca el volumen de esta pieza. Parte de un círculo caracterizado por sus radios de filigrana, que es una característica del encaje de Bayeux y que se llama pointignan.
Además de su valor estético, este proyecto ofrece un importante trabajo técnico. Permite perfeccionar la regularidad del fondo, la precisión en las líneas curvas y la limpieza en empieces y remates, aspectos esenciales en el encaje de Chantilly.
El resultado final es una pieza atemporal, delicada y versátil, capaz de convertirse en complemento distinguido o en auténtica obra de colección. Un abanico que celebra la belleza del encaje artesanal y la maestría de quien lo crea.
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